lunes, 21 septiembre, 2020

María Becerra: «Ese chamuyo de ‘si querés, podés’ no me cierra porque no es así»

María Becerra tiene 20 años, es de Quilmes y se volvió conocida gracias a sus videos en YouTube. Su carrera cambió de rumbo el año pasado cuando finalmente se animó a sacar su propia música. Hoy, cuenta esa experiencia y muchas más en Caja Negra, el ciclo de entrevistas de Filo.News conducido por Julio Leiva.

«Extraño YouTube, la verdad que sí. Tengo ese chip todo el tiempo, soy ansiosa de por sí y me pasa que la cabeza está todo el tiempo maquinando y de repente no me doy cuenta y se me están ocurriendo ideas para videos. Ahí me agarra la nostalgia y las ganas de volver a grabar, editar, pero el tema es que siempre hay un ‘pero’, algo que pasa. Lo que más pasa es no tener tiempo para la edición, porque lleva muchas horas», dice sobre la plataforma por la que se dio a conocer.

Y reflexiona: «Hacer videos está muy infravalorado, te subestiman mucho. La realidad es que no la sufrí tanto con mis viejos, siempre me apoyaron en todo y ellos son esa clase de padres que, si te ven feliz haciendo algo, ellos piensan que es por ahí. A mi papá, que es un poco más estricto, más de estudiar, ir a la facultad y trabajar de una carrera, le costó un poco más. Mi mamá siempre fue más del palo artístico, toda su vida quiso ser bailarina, le encanta lo teatral, el canto, la música. Ella me inculcó mucho esto y fue la que le dio el empujoncito a mi papá».

Según cuenta, la vocación de hacer lo que hace siempre estuvo en ella: «Agradezco que de muy chica supe qué quería hacer, porque ahora la veo a mi hermana más chica que ya terminó el colegio y la veo muy indecisa; siento que es un proceso por el que está pasando y que lo está sufriendo por el hecho de no saber qué quiere hacer. A veces la veo muy estresada por eso, no hay nada que la apasione. A todos mis hermanos les pasó y por eso me siento agradecida de haber tenido en claro lo que siempre quise hacer y habérmela jugado».

Analizando su situación y la de otrxs, dice: «Ese chamuyo de ‘si querés, podés’ no me termina de cerrar porque no es así. Hay un montón de gente con talento por todos lados, la misma gente tocando en un subte o en un tren y les sobra talento y por ahí carece de oportunidades. Yo por suerte tuve las oportunidades y se dio todo como para que hoy en día esté acá, obvio sumándole esfuerzo, pero la realidad es que aparecieron las oportunidades en los momentos justos». 

Con 2,8 millones de suscriptores en YouTube, María logró tal reconocimiento que un día entendió que había cambiado su vida: «Lo más loco que me pasó con mi familia hace 2 años, fue shockeante. Siempre nos vamos a Mar Del Tuyú o Mar de Ajó; caímos a la playa como una familia más, porque es la realidad, con las reposeras, con todo, y literalmente en 20 minutos había alrededor de 300 personas, todos con los celulares apuntando a mi mamá, mi papá, a todos, y gritando. En ese momento me quedé súper shockeada y la pasé muy mal. Me sentí culpable por hacerles pasar esos momentos a mi familia y fueron vacaciones que no pudieron ser tranquilas en ningún momento. Si queríamos una cena tranquila o salir a caminar, yo no iba. No es algo de lo que me queje ni nada por el estilo, lo agradezco, pero a veces cuando uno quiere tener privacidad o momentos con la familia en lugares públicos se complica y prefiero que no pasen por esas incomodidades. Son personas de muy perfil bajo y no me gusta que los graben o incomoden, así que ahí la cosa medio para ‘atriqui’, pero me acostumbré».

Sobre el tipo de contenido que crearía hoy, dice: «No haría lo mismo, haría más blogs, grabaría los viajes, shows; me parece un contenido zarpado y me parece clave que la gente, además de escuchar mis canciones, pueda ver a María detrás de cada show, en los viajes, en una sesión, escribiendo. Me interesa que vean eso. Siempre me gustó grabar todo. Voy a volver a YouTube y va a ser ese tipo de contenido, estos 100% segura».

Personalidad

“Como puedo ser mala, si me dicen algo que no me gusta, te doy duro, pero también soy muy inocente, inmadura, con muchas cosas muy niñita y hay cosas para las que siento que no estoy preparada. no sé si estoy preparada para sacar un tema y que reciba muchas críticas malas», se describe.

Y añade: «Vuelvo loco a mi representante, soy una persona muy cambiante, tengo que reconocerlo. Tengo una personalidad complicada si no sabés llevarlo. Soy medio eufórica, tengo muchas cosas muy chispa y no está tan piola. A veces me levanto a la mañana muy triste o no estar inspirada hace 10 días, y vengo con esa carga de culpa y mandarle un audio de ‘no sé si puedo con esto’. Siento que a veces es mucha carga de querer dar lo mejor, de subir la vara, no puedo dar para abajo. A veces me siento con la presión de sacar cosas buenas».

«Soy muy perfeccionista, no solo en las letras sino también en los shows, en la organización, en lo vocal. Soy muy perfeccionista porque a uno le interesa y siempre quiere que salga perfecto, de diez y que la gente quede contenta. Y si no lo quedaran, no creo que deba ser un bajón para tu vida o que te tira al piso, pero es lógico que me afectaría bastante porque dejé todo pero otra vez será y así, a mejorar», continúa.

Además, revela: «Tengo problemas de atención, entonces me cuesta mucho enfocar mi atención en muchas cosas sin explotar, sin que me agarre un ataque de ponerme a llorar, por sentirme inútil. Lo camuflo bien porque soy habladora, pero es mi manera de compensar de no saber qué decir y perder la atención todo el tiempo, esto es lo que le pasa a alguien con déficit de atención. Perdés la atención todo el tiempo de lo que estás haciendo, te cuesta enfocarte en ciertas cosas, cuesta explicarte. Vos me hacés una pregunta y mientras te la respondo, hay un momento en que me olvidé de lo que me habías preguntado. Me voy volando en palabras para compensarlo. Cuesta mucho expresarse, si alguien te habla te quedás colgado en otra cosa y lleva a muchos malentendidos. En el colegio me costaba mucho, pero a los que tenemos estos nos suelen tratar de burros, de que no prestamos atención, que boludeamos. A mi mamá la llamaban todo el tiempo por esto cuando en realidad yo me esforzaba mucho y era una frustración muy grande no poder enfocarse. No podía estudiar, no retengo cosas, tengo memoria muy corta. Por eso mi representante me tienen que bancar muchas cosas. Por ahí prometo cosas y me olvido. Cuelgo mucho y es bastante complicado. Lo debería tratar, pero no lo hago, no estoy yendo al psicólogo, pero tengo gente que me conoce, me apoya y me entiende y saben cómo llevarme».

Momento clave en su vida

«Una vez, cuando tenía 12 años e iba a una academia de canto de una cantante muy conocida y éramos como 200 alumnos y hubo una competencia por una beca por un año más en ese colegio y un congreso de canto muy conocido. Y participé, por la beca más que nada. Y fui, canté delante de esta cantante muy conocida, unos nervios que ni te cuento, no me salía la voz. Canté nerviosa y cuando terminó me sentí medio frustrada por el principio, pero bueno, estaba acostumbrada al fracaso. Y me llamaron para decirme que me había ganado la beca y ese momento fue clave en mi vida. Esa cantante que es muy pro, vio algo en mí. Ese fue el momento en que decidí y dije ‘es acá’ y confié en mí. Algo tuve para llamar la atención entre tanta gente«, confiesa.

Cada semana se publicarán nuevos episodios de Caja Negra, en el cual diferentes figuras se someterán a las preguntas del periodista Julio Leiva. Y vos, ¿te animás a recordar qué momento hizo un click en tu vida?

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