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Átense los cinturones: ¿cómo será vivir casi sin pesos?

En su primer día, el nuevo plan del Banco Central gustó y ganó. La baja de 1,10 pesos en el dólar fue mucho mayor a la disparada que esperaba el mercado.

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La opción no podía ser no hacer nada. La mezcla de inflación y estancamiento se estaba llevando puesto al gobierno de Mauricio Macri y, más importante, a la economía argentina. Ayer comenzó a desarrollarse la última apuesta para frenar la disolución del peso y calmar los precios. Ojalá nadie en el Gobierno esté festejando. Porque este partido será muy largo.

Y tendrá un alto costo. La receta es, tal vez, la más ortodoxa que se haya ensayado. La visión monetarista dice que el peso se desvaloriza no sólo porque hay un exceso de pesos, sino porque todos creemos que seguirá habiendo cada vez más. La recomendación siempre es restringir los pesos para tornarlos escasos. Y Sandleris se lo ha tomado a pecho.

En un punto teórico, el plan “emisión y déficit cero” de Dujovne y Sandleris implica llevar la escasez hasta eventualmente eliminar los pesos. Un documento que ayer exhibió el titular del Central a banqueros y operadores muestra que su decisión de no emitir un solo peso de ahora en adelante, más la compra de pesos de a 150 millones de dólares por día que haría el BCRA si los argentinos demandan dólares por encima de 44 pesos, reduciría la base monetaria a un tercio en apenas tres meses.

Esa herramienta se complementa con otra aspiradora de pesos que el Central comenzó a usar también ayer: las Leliq, letras o pagarés del Central que los bancos pueden comprar con pesos para aprovechar una tasa de interés astronómica que ayer llegó al 72%. Los bancos pueden usar las Leliq como si fueran pesos para cubrir los encajes que les exige el Central para inmovilizar hoy el 45% de los pesos que reciben en depósitos. Ayer salieron de circulación por esta vía otros 71 mil millones de pesos. Equivalen a 10 días de ventas de dólares por parte del BCRA.

No seca quien quiere, sino el que puede

Así, la plaza se va a secar sí o sí de pesos. No cabe duda. El problema es si Mauricio Macri va a ser capaz de proporcionar el respaldo político que significa semejante medicina amarga. El impacto en la economía, anticipan los especialistas, se va a sentir. Ayer nomás hubo dos ejemplos del tipo de noticias que podrían multiplicarse con la plaza seca: los patentamientos de autos cayeron 35% interanual  en septiembre; y la venta de inmuebles cayó casi 25% en agosto respecto de un año antes. La paz de los cementerios no suele ser un combustible que ayude al poder político.

Hasta la buena noticia del día (que la recaudación de septiembre creció 32% interanual, vital para reducir el déficit del Estado) está asociado al problema original: la inflación. Lo que más sube es el IVA, atado a los precios voladores. Lo que menos crece  (22% interanual) es la recaudación de la Anses, atada a los salarios que cada vez tienen menor poder de compra.

¿Una paradójica dolarización?

La situación es tan inédita que hay economistas macristas que no descartan que del experimento resulte una paradoja: una dolarización de la economía que no surgiría por la abundancia desaforada de pesos sin valor, sino por la escasez total de pesos. “No es descabellado. Argentina es con Rusia el país que mayor cantidad de dólares tiene atesorados. Sólo considerando las reservas del Central, por cada 25 pesos de la base monetaria hay un dólar. Hay miles de millones de dólares en el colchón y en negro  Sólo por el blanqueo los argentinos declararon 7.200 millones de dólares en efectivo, en billetes físicos. No es descabellado que los argentinos se harten del peso y comiencen a usar lisa y llanamente dólares. Las condiciones económicas están. Lo único que lo frena son algunas limitaciones legales”, dice un funcionario nacional.

Para este grupo, la foto de los carteles de un carnicero cordobés y de un pescadero entrerriano que ofrecen sus productos en dólares y que trascendieron por las redes son más que una curiosidad. Para ellos, una plaza famélica de pesos podría terminar también empujando al dólar como moneda transaccional. Por ahora, son sólo especulaciones que tratan de anticipar lo que vendrá.

Pero alcanzan para tornar aún más sorprendente la economía argentina. La última estimación que hizo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dice que en Argentina hay 1.300 dólares en billetes por persona, el doble que en un país formalmente bimonetario (el balboa y el dólar tienen circulación legal) como Panamá.

Un horizonte de acampes

Al parate general de la economía -que ya venía sucediendo y que la sequía de pesos probablemente acentúe- al Gobierno se le agregará un extra de inestabilidad: los empleados estatales le plantearán una guerra sin cuartel al ajuste fiscal que Macri también tiene que garantizar para que el Banco Central pueda cumplir su compromiso de no emitir pesos para financiar al Tesoro.

La CTA Autónoma largó ayer con un acampe frente al Congreso que, por ahora, durará cinco días. No será fácil para los diputados oficialistas votar el presupuesto 2019 con ese tipo de presiones. Imagínense a los distintos grupos del peronismo no K, que encima será corrido por izquierda por el kirchnerismo.

Fuente: Cadena 3

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